16/10/08

Tránsito

Pacientes, pacientes, pacientes... Pacientes de paciencia como pacientes de padecimiento les pido disculpillas. Acabo de saltar al otro lado del charco. Nuevamente a México. No es que haya embarcado en velero desde Canarias y desde el mes de junio me encontrara simulando al Capitán Ahab. Surcando mares. Pero me encantó volcarme estos dos meses al tránsito de piel que produce cada cambio de esta naturaleza. Paciente y bien paciente que he sido yo también.

4/6/08

Salen los primeros




En el pasado Salón del Libro de Ginebra se presentaron mis dos primeros trabajos editoriales en Suiza: Le chant du rossignol de Nilo Tomaylla y Visites de l'autre côté de Américo Ferrari, ambos autores latinoamericanos de trayectoria reconocida en sus países de origen pero que residen desde hace unos años en Suiza.
Les dejo como pequeña muestra las portadas de los mismos no sin antes agradecer a la Editorial Albatros de Ginebra a Ediciones Malvario de Argentina y al Departamento de Asuntos Culturales de la ciudad de Ginebra que han contribuido a que estos proyectos tomen forma.

21/5/08

Viaje de vuelta





Regresan a Canarias los trabajos plásticos y los textos que autores canarios compartimos con autores cántabros bajo la atenta curaduría de Raúl Hevia. Este número de la editora conceptual Al Harafish había propuesto escribir sobre la Protección. Mi aporte lo pueden encontrar en este mismo blog titulado Hijos putativos. Para tal edición se titula Javier Tapia.

Asistan, acudan o regresen a la Casa Museo de Colón en el barrio histórico de Vegueta en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Lo dicho, el sábado 24 de mayo a las 13 horas. Que lo disfruten.

5/5/08

Semana Literastur


Por espacio de cinco días regreso a España con la ilusión de volver a encontrarme con la abundancia del mar y los libros en español. El miércoles 7 comienza la undécima edición del Salón del Libro Iberoamericano en Gijón que este año parece estar dedicado a literatura y medio ambiente.
Esta semana venidera concluirá con un periodo de presencias en diferentes Salones dedicados al libro. Ayer domingo cerramos la participación en el Salón del Libro de Ginebra donde por unos días he estado comentando y fomentando la literatura de escritores como Bellatin, Bolaño, Villoro, Fresán o Rey Rosa, los cuales existen en la librería Albatros pero el lector en español ginebrino desconoce por completo. Parece que la generación del Crack empieza a sonar por estos lares cuando hace ya algunos años los McOndo han querido derribarlos por pluma técnica. Otra cosa sería reconocer que detrás de los Fuguet o Paz Soldán vienen asomando un arsenal de letras aun sin clasificar, ejemplos como Bares o Lobo en México que ni apuntan ni esperan a la caída de las estrellas, pudieran llevarnos directamente a esa gran mayoría de desclasificados que más adelante los nuevos talentos o los viejos egosperdidos rescatarán del anonimato para uso y disfrute de la nueva historia.
Escanciaré a la salud de los ocultos y, si me dejan, continuaré hablando de los que no existen o los olvidados como diría Buñuel.

28/4/08

Mis ahoras en Ginebra



Hoy he salido del trabajo dos horas más tarde de lo previsto. Y sigo pensando que debería haberme quedado un poco más. Aún retengo el olor a archivo envuelto en polvo. He estado ojeando unas revistas de arte francesas en los estantes de la bodega del Museo de Etnografía que abordaban desde el Dadaísmo hasta Les Fauvres. Pensaba que con este nuevo trabajo de catalogación de la Biblioteca del Museo iba a tener más tiempo para hacer otras cosas y me doy cuenta que sucede al revés. Sí, tengo más tiempo pero me lo paso en la buhardilla del Museo rastreando publicaciones originarias de todo el planeta. Trabajar y descansar al mismo tiempo. La semana pasada me propusieron catalogar cuatro fondos editoriales sobre América Latina que yacen en los estantes desclasificados del Museo desde hace unos meses. Los lectoblogs entienden que por eso mengua la media de textos publicados en mi blog por el número de semanas que continúan pasando. La labor es hermosa, el tiempo para hacerlo es el que se necesite, según me han dicho. Hoy casi me ahorco con unos cordeles olvidados en la sala antigua de la Biblioteca que solían utilizar los amantes de la literatura de cordel. A mis amigos -ólogos les emplazo a la certidumbre de obtener una respuesta si estuviera en mis manos, o en los estantes de la Biblioteca.
Un hasta que el placer lo permita.
Pronto

17/3/08

De ámbulos concéntricos

Don Plutarco Tapia nunca había poseído, sinceramente, una buena memoria. En el sentido de que don Plutarco, penosamente, olvidaba con frecuencia. Tampoco recuperaba todo lo que perdía. No estoy seguro de expresarme bien.

A la hora de explicar el fenómeno del olvido se han descubierto páginas escritas que diagnostican el olvido en una ligera falta de concentración o en un exceso de la misma. Este puede no ser el caso. La mayoría de las veces los descuidos de don Plutarco se producían por tener asumido el hecho de que nada quedaba en el tintero, de confiar en el instante donde todo marchaba según lo planeado, sin más preocupación que continuar el camino hasta la llegada del golpe. Zás. Una vez recibido, llegaba la duda.

La retina de don Plutarco se desprendía como un glaciar desde el año anterior y era frecuente que equivocara agua con lejía, los condimentos para la comida entre sí o el fútbol con el rugby. Una madrugada llamó a casa desde el estacionamiento donde trabajaba como acomodador de coches para preguntar por el resultado del clásico que enfrentaba en la pantalla al equipo de sus amores contra el de sus desamores. Al colgar el teléfono se volvió a dar cuenta que no podía seguir confiando en todo lo que salía en la televisión: uno de sus hijos le aclaró que, a esa hora, el único programa donde se veía verde era el mismo que él estaba viendo: un documental sobre los Masai Mara en su peregrinar por la estepa tanzana.

La falta de visión completa hacía pensar a don Plutarco que tal vez por ahí se derramaba una porción importante de su concentración y por lo tanto, un motivo por el que pensar en su lógica del olvido.

Antes de regresar a casa recogió de la mesa de trabajo el teléfono, los cigarros y la tarjeta de visita que le había obsequiado un cliente del estacionamiento del cual pensaba que lo hacía porque éste entendía que don Plutarco tendía a la desconcentración. En alguna ocasión los autos tenían mecanismos de encendido difíciles de asimilar y algunos clientes llenaban de mañas imposibles la cabeza de don Plutarco en pos de hacerle más fácil el trabajo. No siempre daba con la maña, y sí, se vio necesitado de comunicarse con más de un propietario para mover el auto de lugar.

Como bien saben, antes de entrar dejen salir. Así estaba escrito en el reverso de una postal carcomida y pegada a la puerta del baño de la casa de don Plutarco. Además del desprendimiento de retina en la casa cohabitaban la gula trasnochadora de su hijo Ernesto y el mundo paralelo de su otro hijo, Javier. Su esposa Ernestina había fallecido años atrás debido a un descuido doméstico.

De camino a casa don Plutarco encontró una panadería abierta. Miró el reloj insistente. Pensó que no debía retrasarse demasiado. Aun así se introdujo en el calor del lugar y automáticamente se acordó de que tenía ganas de ir al baño. Salió a la calle. Caminó hasta una esquina oscura y evacuó dejándose la cremallera abierta. Pasos más adelante atisbó el portal de su casa y al tomar la llave del bolsillo se dio cuenta que no había cerrado la bragueta del pantalón. La cerró y acto seguido abrió la puerta de la entrada. Subió los escalones que conducían al apartamento tratando de recordar qué había olvidado en el camino.

En el interior del apartamento su hijo Ernesto abrió la puerta del baño y con un gesto automático apagó y encendió la luz del salón. Levantó la mirada para comprobar que se acercaba a las dos y media de la mañana y pensó que su padre estaría al llegar. Antes de tomar el último trago a la cerveza caliente buscó el control remoto de la televisión. Comenzaba en ese momento un documental que ya había visto tres veces en la misma semana y quería cambiar de canal.

Fruto de la realidad cotidiana se abrió la puerta de la casa. Entró don Plutarco haciendo ruido con las llaves. Apagó y encendió la luz del pasillo. Imaginó que Ernesto estaría en el salón y apagó definitivamente la luz del pasillo. Antes de llegar al salón dobló a la derecha para entrar desde el pasillo a la cocina. Apagó y encendió la luz de la cocina. Sin hacer ruido puso cuatro rebanadas de pan junto a la tostadora y le vino a la mente el olvido: no había comprado pan. Enfiló al salón con la mantequilla, la mermelada y las cuatro tostadas.

-Hola papá, ya me estaba quedando dormido.
-Sí, ya parece que se te cierran los ojos. Toma, cómete unas tostadas.
-Gracias, viejo. Hoy han pasado en el siete la película que fuimos a ver el miércoles pasado al cine.
-¿La del fotógrafo que se suicida?
-Sí.
-Pero, ¿no habíamos ido al cine porque ya estabas harto de verla en la tele?
-Sí, pero después de verla en el cine como que cambia. No sé, me fijo más en otros detalles.
-Tal vez debieras aprovechar tu noctambulismo para leer un poco más. Las pelis acaban por dañarte la retina. Para muestra… yo mismo.
-Pos es que los libros me abren más los ojos. Si pretendo leer para quedarme dormido lo tengo muy claro, no pego ojo. Me clavo en la trama y después empato con el Javier.

Sonríen los dos.

Ernesto encuentra el control remoto y apaga el televisor. Don Plutarco se levanta, remoza unas migas de pan de su camisa y espera a Ernesto para desearle descanso junto al quicio de la puerta que delimita el salón del segundo pasillo que lleva a los tres cuartos. Se despiden antes de ir a la cama al tiempo que se abre la puerta del cuarto de Javier.

Sale Javier con los ojos cerrados y el paso firme. Tantea las paredes del pasillo que le conducen al salón. Arrastra los pies con el suelo haciendo un ligero ruido que se confunde con el reptar de una escoba. Su padre le espera y apaga y enciende la luz del salón. Sin rozar ningún mueble ni desplazar ninguna silla Javier consigue llegar a la mesa de la cocina. Busca con las manos el frío tarro de los chocolates. Abre la tapa y mete algunos bombones en su calzoncillo. Huele a quemado. Intuye que no puede acercarse demasiado a los fogones. No sabe qué podría pasar si lo hace pero a lo lejos cree escuchar los gritos desaforados de su mamá al tiempo que a lo lejos, también, cree oler a carne humana quemada. Tras sus pasos llega don Plutarco a la puerta de la cocina, antes recogió del suelo El pasado de Alan Pauls, unas cartas que asomaban de la zapatera que rellena el pasillo, reacomodó el cable del teléfono y pegó en la puerta de la cocina otras postales con mensajes subliminales. Accedió a comprobar que tenía la tarjeta del cliente en el bolsillo pero ya la había perdido. Al ver el tarro de los chocolates abierto, don Plutarco recordó aquel día que discutía con Javier sobre quién se había comido los chocolates de su cumpleaños. Javier había apelado a su sonambulismo para exculparse.

-Javier, ya estoy en casa –susurró su padre desde la penumbra del pasillo.

Javier imaginó que había escuchado esas palabras y palpando la distancia entre la mesa y la silla de la cocina se levantó, giró sobre sus propios pasos y enfiló hacia el salón. Don Plutarco le siguió la estela revisando que no cayera nada a su paso. Don Plutarco había dejado de imaginar a sus hijos diferentes. El destino le había ofrecido convivir entre ámbulos concéntricos. Al llegar al salón sólo tuvo que volver a ubicar sus zapatos junto a la zapatera y ahora sí, apagó de un solo golpe la luz.


[De ámbulos concéntricos publicado en la revista digital Narrativas volumen 9, México]




8/3/08

Desde mi ventana...Borges




Decía Roncagliolo en su reciente visita a Ginebra, concretamente cuando caminamos a La Cimitière des Rois para visitar la tumba de Borges, que los cementerios tienden a representar la arquitectura de los pueblos. En la foto que precede a este pie podrán observar la calculada distancia que hay entre tumbas en el cementerio ginebrino, como si de verdad, los muertos necesitaran caminar a sus anchas. Idea que me entusiasma porque tal vez y con esta perspectiva que tengo desde la ventana de mi cuarto vea en alguna ocasión a Borges caminar junto a Calvino, Jean, no Italo.

La ligera línea blanca que aparece abajo y a la derecha de la foto es el filo de mi ventana, y el árbol centrado en la foto es el que cobija a la tumba de Borges. Bajo las ramas del enorme vegetal de origen saboyano descansa el maestro. No piensen que es la tumba blanca visible, no. Borges descansa bajo un monolito vertical que termina en punta ovalada, bastante más sencilla. Sobre la superficie que ocupa el cuerpo se ha creado un parterre de plantas saboyanas y en el anverso de la piedra queda un esculpido en bajorrelieve donde se aprecian varios guerreros, algo más abajo se percibe una leyenda en anglosajón And Ne Forhtedan Na, o lo que traducido al castellano diría: Y que no temieran. En la parte superior frontal están inscritos nombre y fechas y en la parte inferior hay una dedicatoria: De Ulrica a Javier Otarola, así se llamaban entre sí María Kotama y Borges. Al reverso aparece una embarcación celta tirada por varios remeros y otra inscripción: Hann tekr sverthit Gram ok legger i metal theira bert; en castellano: El tomó su espada, Gram, y colocó el metal desnudo entre los dos.

El destino ha querido traerme a vivir a esta distancia de él y yo les comparto la cercanía.

3/3/08

Propriété intellectuelle

A las puertas del Registro de la Propiedad Intelectual.
-Don Filisteo, ¡qué gusto volver a verle!
-Gracias, Porfirio, gracias
-Cuénteme, cómo le fue, se le ve un poco cansado, le creció la barba…
-Ni me recuerde Porfirio, ni me recuerde.
-Confíeme don Filisteo, nuestra amistad es grande, ya sabe, yo le protejo y usted me protege, ¿recuerda? Cuénteme.
-Se cavó
-Cómo
-Que se cavó
- Qué se ha acabado
-El mundo
-¿El mundo?
-Sí, mi mundo
-A ver hombre, venga tantito, siéntese aquí –postrados en un banco-. Don Filisteo, usted es una persona respetada, querida, admirada… Qué quiere decirme con que se acabó su mundo.
-No hombre, no. No es mi mundo el que se acabó, entiéndame. Es que de mi canción “El mundo se va acabar” ya sólo me quedan los derechos por “se cavó”.
-¿Eh?
-Todo empezó porque hice una denuncia pública a un grupo de son por no darme los respectivos créditos. ¿Comprende?
-Ajá, ¿Le faltaba un número de cuenta o…?
-¡Qué número de cuenta ni que ocho cuartos! ¿Que no sabe lo que representa tener los derechos de autor sobre una obra?
-Sí, hombre, sí. Déjeme entender que es algo así como que yo registro una obra ante un organismo oficial y entre ese organismo y yo existe un complot, ¿no? Donde por “ley” si a alguien se le ocurre copiar la obra debe… pagar una lanita o por lo menos rezar el padrenuestro cambiando Amén por el nombre del autor... ¿no es así?
-Le cuento: Un grupo de son copió mi frase “El mundo se va a acabar” en uno de sus sones. El lunes siguiente vine al Registro e intenté poner la denuncia correspondiente, el funcionario me dijo que dos horas antes había llegado un joven para registrar la frase a su nombre. Como comprenderás, salí furioso del Registro y me encaminé hacia la papelería que está debajo de mi casa a comprar unos formularios para registrar “Un mundo se va a acabar”. Por aquello de los horarios institucionales y las enormes distancias de la ciudad fue hasta el día siguiente que pude regresar a registrar mi nueva obra maestra. Al pie de la ventanilla el funcionario me dijo que otro joven había registrado la misma frase una hora antes. Imagínese con qué cara regresé a la papelería.
-Me imagino, don Filisteo, me lo imagino perfectamente.
-El miércoles suena mi despertador a las 4 de la mañana y sin desayunar encaminé hacia el Registro. Cuando llego, la fila para entrar le da la vuelta al edificio. Por pericia profesional comienzo a preguntar a la gente que esperaba para registrar su obra que a qué departamento iban. Todos me respondieron que a Propiedad Intelectual. Mañoso yo decidí preguntarles a cada uno que me ayudaran a rellenar los formularios y así podría yo indagar lo que registraban.
-Qué acción tan inteligente don Filisteo.
-Al primero que le pregunté me dijo que iba a registrar “Qué mundo se va a acabar”, el segundo registraba “Segismundo se va a acabar”, el tercero “El mundo se va a cavar” el cuarto “Segismundo se acabó”, el quinto “Qué mundo se va a cavar”, el sexto “Un mundo que se cavó”… y así hasta que cuando llegué a la ventanilla de registro los únicos vocablos que quedaban por registrar eran “se cavó”.
-Ajá, creo que ya le entiendo.
-No estoy seguro de que me entienda.
-Bueno, entiendo que usted creó una frase y por lo que se ve, hay un grupo de gente que se levanta muy temprano cada mañana para chingarle.
-Así es la administración, Porfirio, una decepción.
-Pero bueno don Filisteo, usted es músico, no registrador de palabras. ¿Quién puede considerarse dueño del habla? ¿No es un bien común? ¿De toda la comunidad? A fin de cuentas la lengua se alimenta del habla. Así ha sido siempre.
-Y los buitres de la carroña.
-Ajá, fíjese qué bien lo ha entendido.

9/2/08

...y Roncagliolo visitó Ginebra


Cuarenta y ocho horas nunca son suficientes para conocer a una persona. Sí fueron suficientes para que Santiago conociera la tumba de Borges en el Cimitiere des Rois, sí fueron suficientes para que tomáramos café en el squat donde vivo y conversáramos sobre la maravillosa locura literaria a la que nos hemos avocado, sí fueron suficientes para que visitáramos un taller de recuperación del libro antiguo en Carouge, sí fueron suficientes para que él conociera mis inquietudes y yo sus viejos y nuevos proyectos, sí fueron suficientes para que pactáramos hablar ordenadamente en la presentación y, finalmente, la amistad surgida del encuentro hiciera de tal evento un delicioso intercambio de saberes, experiencias literarias y contra lo que habíamos pactado durante el café, la improvisación se convirtió en el eje del evento. A fin de cuentas, para mí fue suficiente compartir cuarenta y ocho horas con Santiago, un escritor que hace grande su profesión por ser tan sencillo. Gracias Santiago por visitar Ginebra.

11/1/08

Santiago Roncagliolo visita Ginebra

El jueves 7 de febrero a las 19 horas el Premio Alfaguara más joven de la historia, el peruano Santiago Roncagliolo acompañado por quien suscribe este comunicado intentaremos acercar al público presente a conocer un poco más de la vida y obra del escritor residente en España. No pretende ser una presentación crono-biográfica-meta-literaria sino un diálogo abierto al público donde se conozca un poco más sobre las peripecias de un joven autor que ha trabajado como escritor anónimo para otros, como periodista e incluso en el servicio de limpieza. Acérquense a la Librería Albatros de Ginebra el día y la hora señalados. El placer está servido.

19/12/07

Arquitexturas urbanas (IV)

Arrastro el equipaje recién levantado de la cinta recoge maletas del aeropuerto de Ginebra. Antes de abrirse las puertas que me expulsan del aeródromo leo: Bienvenue a la ville de Genève. Metros más adelante leo: prohibido viajar en tren sin billete, prohibido poner anuncios, prohibido fumar, prohibido estacionar en esta sección. Cuando llego a la Place des Augustines leo: prohibido llevarse el periódico sin pagar, prohibido entrar con animales, prohibido usar el teléfono, prohibido tirar basura después de las diecinueve horas, prohibido entrar con alimentos, prohibido salir sin consumir, prohibido el alcohol a menores de edad, prohibido el uso de drogas en este establecimiento. Entro prohibitivamente a mi edificio y leo: prohibido usar el ascensor más de cuatro personas, prohibido hacer ruido después de las veintidós horas, prohibido estacionar las bicicletas en la entrada, prohibida la publicidad, prohibido equivocarse tres veces a la hora de insertar el código de acceso al edificio, prohibido decir a nadie el mismo. Me dirijo a la Bibliothéque de Genève y leo: prohibido tomar fotos, prohibido poner música, prohibido hablar, prohibido dejar los libros en las estanterías, prohibido el uso del fuego, prohibido llevar a casa ningún bien material, prohibido lo prohibido, prohibido, prohibido, prohibido…


[fragmento del texto Arquitexturas urbanas publicado en la revista digital Narrativas volumen 8, México]

18/12/07

Arquitexturas urbanas (III)

Dobló el papelito hasta ocho veces y después lo dejó junto al bolígrafo y el resto de papelitos doblados sobre la mesa redonda de caoba. Arrastró la silla hacia atrás cediendo en el punto que mayor ruido hizo el asiento. Esta vez salió de la cocina sin abrir el refrigerador. Cruzó el enorme pasillo que le arrastró una treintena de pasos hasta la puerta. Tomó el bastón y la gabardina azul. Pensó si mejor ir a pie, por la escalera o en el ascensor, total, eran exactamente dieciséis escalones los que tenía que bajar. Al llegar al zaguán atestiguó que no hubiera publicidad en su buzón. Abrió la puerta principal y miró, como cada día, a la izquierda y a la derecha, sacó la llave de la puerta y antes de comenzar la marcha escuchó desde la acera de enfrente una voz altisonante:
-¡Don Bernardo! ¡don Bernardo! ¡Espéreme un momento!
Don Bernardo esperó el momento.
-Buenas tardes don Bernardo. Qué bien que nos vemos porque hace días que quería comentarle sobre el alquiler del piso, pues eso, que… es que no sé cómo decirle…, bueno, que mi hija Julia.
La señora de voz altisonante bajó el volumen.
-Es que lo que le voy a contar es un secretito, acérquese –y don Bernardo con los ojos bien abiertos se acercó-. A mi Julita, el doctor Céspedes le pronosticó cáncer de útero, es decir, ella tiene que ir al hospital la próxima semana y pues… Queremos mantener el alquiler del piso pero… Pensamos mi marido y yo que tal vez usted pueda bajar un poquito la mensualidad.
-Déjeme pensarlo –contestó don Bernardo, como de costumbre parco en palabras-, mañana o pasado le aviso.
La señora de voz altisonante agradeció la preocupación de don Bernardo y regresó a la acera de enfrente mientras el señor volvió a meter la llave en el puerta principal, recorrió los dieciséis escalones que le llevaron hasta la entrada de su piso, cruzó nuevamente el enorme pasillo que le llevaría a la cocina y esta vez tampoco abrió el refrigerador. Acercó la silla a la mesa, se sentó, tomó un papelito en blanco y escribió: “Julia tiene cáncer de útero”. Dobló el papelito hasta ocho veces y después lo dejó junto al bolígrafo y el resto de papelitos doblados sobre la mesa redonda de caoba. Al final de la noche, don Bernardo guardaría los papelitos doblados sobre la mesa redonda de caoba junto a miles de papelitos doblados que ponía a salvo en diferentes cajas repartidas por todo el piso, según don Bernardo, su memoria ya no tenía la capacidad de almacenar todos los secretos que le habían contado.


[fragmento del texto Arquitexturas urbanas publicado en la revista digital Narrativas volumen 8, México]

6/12/07

Arquitexturas urbanas (II)


Una mano pulsa el botón del ascensor en el primer piso, la otra tira el cigarrillo. El ascensor baja del noveno piso. Una llave acciona la trampa mecánica que cierra la puerta, después se oye unos pasos que se dirigen al ascensor, frente a los botones, el vecino mira la trayectoria del elevador, aún faltan dos números para que llegue. En el piso cero la vecina mira de soslayo el cigarro que acaba de tirar y piensa que podía haberle apurado unas caladitas mientras espera, mete la mano en el bolsillo y recuerda que olvidó unas llaves en el coche. El ascensor para en el quinto piso. El vecino entra apurado y el elevador reanuda su bajada mientras recuerda el hombre que olvidó los papeles. Desesperada, la vecina llega al coche y abre la puerta. El ascensor llega al piso cero. Intranquilo, el vecino abre y cierra la puerta del ascensor para subir nuevamente. La vecina acciona la trampa metálica que cierra la puerta del coche, piensa que mejoraría su autoestima si no olvidara con tanta frecuencia y recorre el camino de vuelta al ascensor. El ascensor para en el quinto piso. Tras los pasos una llave acciona la trampa mecánica que abre la puerta. La mano pulsa el botón del ascensor que le hace descender desde el quinto piso. El vecino mira de reojo los papeles y piensa que mejoraría su autoestima si no olvidara con tanta frecuencia. Aún quedan dos números para que el elevador llegue al piso cero. La vecina aprieta las llaves con la mano antes de abrir la puerta del elevador, la abre y entra. El ascensor se eleva. El vecino espera frente a la puerta del elevador que se para frente a él. La vecina sale, se encuentra con el vecino y con una sonrisa le dice:
-Hola ¿Luis o Esteban?, no sabía que también tenías consulta.
-Así es, cambiaron Alzheimer a… los jueves, creo.


[fragmento del texto Arquitexturas urbanas publicado en la revista digital Narrativas volumen 8, México]


3/12/07

Fernando Iwasaki visita Ginebra

La Fundación Abanico y la librería Albatros han adoptado la hermosa costumbre de traer a Ginebra a escritores cuya trayectoria se ha visto inmortalizada a través de sus escritos en grandes editoriales. Este fin de semana tuve la oportunidad de hacerle una entrevista al peruano Fernando Iwasaki. En estos días trabajo en la puesta a punto de la entrevista que se produjo durante la tarde del viernes pasado en el Hotel St. Gervais y prometo publicar en el blog la opinión más reciente del autor sobre temas tan diversos como el periodismo y la literatura, el desembarco de autores latinoamericanos en Europa o el reconocimiento de los diferentes géneros literarios como uno sólo.
Iwasaki es autor de una veintena de títulos que pasan del ensayo al microrelato en editoriales como RBA, Alfaguara o Páginas de espuma. Es Premio Copé de Narrativa (Lima, 1998); Conference on Latin American History Grant Award (New York, 1996); Premio Fundación del Fútbol Profesional (Madrid, 1994) y Premio de Ensayo Alberto Ulloa (Lima, 1987). Ha sido colaborador de Diario de Sevilla (1999-2000), La Razón (1998-2000), El País (1997-1998), Diario 16 (1991-1996), Expreso (1986-1989) y La Prensa (1983-1984).


23/11/07

El resultado (poesía visual)

Todo terminó aquí, en este instante, frente a la ventana.



Me pude imaginar que ocasionalmente
habría un verde que terminaría por cubrir todo el gris.



El camino: ¿Quién no ha hecho de su vehículo su parada final?
Habiendo caminos que se justifican por sí solos.


Otra duda más: ¿En qué escalón quedará mi voluntad?



Cuando el resto de las voluntades sigue ahí atrás,
encerradas en cápsulas de papel.



Aquí arriba sólo hay más gris,
más dudas, más camino por recorrer, más verde… menos voluntad.



Ginebra, 23 de noviembre de 2007

9/11/07

Correspondencia


...tantas cosas que han pasado en estos meses. Empiezo por el final, y es que estoy desde hace unas semanas en mi nueva residencia. Estrenando canales de vida y limpiando platos en casa, como de costumbre. Mis ahora menos huesos soportan progresivamente el intenso frío de Ginebra. Escribo desde la biblioteca de la ciudad donde suelo venir por las tardes a rastrear los universos, previo paso por la Rue des philosophes donde al final de la calle te recibe una estatua de Calvino, en silencio, sin protestantismos...

Es una decisión personal, si todavía existen: he pasado de trabajar en una editorial independiente a ser editor independiente, si todavía existen. Si lo miras así, fríamente, es un viajezote interesante este de cambiar totalmente de chip en la vida, un poco, obligado por algunas circunstancias. A Roberto y a mí nos han dejado en tierra. La editorial Almadía ha decidido replegarse en Oaxaca para desde ahí crecer como sólo a ellos les gusta. Roberto debe estar por Galicia y yo estoy por Ginebra... G,G...

El reciente día de muertos visité un cementerio, concretamente el Cimitière des Rois. Llegué con mi nueva bici y nueve grados centígrados menos en cada mano. Después de enfilar hacia el final del recinto giré a la izquierda, hacia la figura de un arbusto que secundaba a una tumba, una planta típica de la Alta Saboya denominada Buxus sempervirens. Quise meter por algún lado de la tumba de piedra con tipografía celta y un bajorrelieve que representaba a una embarcación medieval un papel y lápiz para el maestro, pero me retracté de hacerlo este día. Extraño caso el de que Borges y yo descansemos a 20 minutos de distancia, sólo existe un enorme parque abierto al cielo entre su morada y la mía, Plain Palais.

Pronto publicaré en el blog el relato completo, con fotos.

Quedamos en pronto, Héctor





1/11/07

Entrevista doble A (Álvaro Enrigue/Alberto Chimal)



Quisiera comenzar, un poco, al hilo de la última mesa de debate celebrada esta noche preguntándoles sobre un aspecto fundamental dentro del cuento. Es convención que el final es vital para el cuento. En sus obras ustedes dominan el arte de la última frase ¿Cómo trabajan ese aspecto de la narración?

Álvaro Enrigue
Tengo la impresión de que el cuento, como se decía en los 50 o 60, es una unidad perfecta que inicia con una frase que inicia un universo perfecto y cierra con una frase. Tengo la impresión de que lo de los géneros no se me da, se me complica decir que lo que escribo son cuentos, novelas o cuentos que se juntan como novelas. Me interesa lo que en el periodismo se le dice el cerrojo. No dudo que se escriban cuentos con un cerrojo, que todos se mueran, sean muy felices o algo así. Vivimos en un mundo muy pobre en definiciones y valores acordados como para poder escribir cosas así. Es importante decir que no se puede escribir un cuento que no empiece ni termine. Cernuda o Jiménez seguían pensando que Dios escribía por ellos, pero tu periodo escribe por ti, te usa, me parece escribir un cuento que empiece y termine en un punto.

Alberto Chimal
Estoy de acuerdo con lo que dices. Me parece que al menos en cuanto a mi propio trabajo cada historia, cada trama, pide los recursos que se necesitan para contarlo. Buena parte del trabajo está en cierto modo, aunque suene a brujería, en tratar de escuchar lo que pide la propia historia. Buena parte del aprendizaje es el de no sólo usar las herramientas, sino determinar cuándo son las apropiadas. Estamos en una época donde no sólo vivimos en la indefinición, sino que además venimos de una tradición literaria que parte de la idea de romper con las reglas preestablecidas, seguimos inmersos en la idea de que el aprendizaje implica romper con las normas de los antepasados. Para poder realizar eficazmente esa ruptura debemos saber lo que los antepasados preveían y solemos ignorarlo. Los escritores pasan por querer ser de las vanguardias de hace cien años, esos textos sin puntos, esos poemas sin rima, ya se hicieron. Debemos entender cómo es el lugar peculiar que tenemos en la tradición para determinar lo que necesitan las historias que queremos contar.


¿Están de acuerdo con la idea de que una novela podría ser una secuencia de cuentos bien enlazados?

Álvaro Enrigue
No sé, creo que el asunto es que una persona da testimonio de su tiempo. Lo mejor que puede, si le sale bien es bueno, y si le sale mal es malo. Uno como escritor tiene que lidiar con los editores, en ese sentido es truco común de cuentistas o memorialistas fingir que escriben novelas cuando en realidad hacen lo que se les da la gana. Lo interesante es que los lectores ignoran al editor y no se preguntan si es cuento o novela lo que hacen. Tanto el cuento como la novela son medio idiotas, es una locura. La realidad está fragmentada y la literatura se puede nutrir de muchas cosas. Lo raro eran las certezas decimonónicas que permitían que uno fuera Edgar Allan Poe o Balzac. Las cosas, creo, son menos claras

Alberto Chimal

Las etiquetas se vuelven excusas para estrechar los mercadeos. No faltan las personas que sueñan con hacer su thriller o novela policiaca, o su libro intimista. Todo eso es sólo un obstáculo para lo que idealísticamente podemos llamar una creación más libre. Se opta por rellenar plantillas creadas por los de mercadotecnia, más que los editores. Es un camino que no quisiera recorrer.


El último libro de Chimal titulado Grey de Editorial Era está compuesto por una colección relatos que deambulan entre el esoterismo, la ficción o el minimalismo identitario. Hipotermia, Anagrama, de Enrigue, ofrece una serie de relatos de ficción que golpean la realidad de los diferentes protagonistas. En ambas propuestas se podría decir que sus libros se alejan conscientemente del realismo… ¿Huyen ustedes del realismo?

Alberto Chimal
Creo que esa distinción es obsoleta, absurda. Todo es real, las historias fantásticas también lo son, aunque no hablen de la realidad concreta. Son parte de la cabeza de quien se los figura, eso también es parte de la realidad. Muchos de los escritores de nuestra generación tuvieron que reaccionar ante una literatura realista que se entendía del peor modo posible como una especie de trascripción de las noticias del periódico, o de lo que se suponía apropiado respecto a la política o la sociedad. Se llegó a pensar que era lo único válido, y varios de nosotros estuvimos pensando otras maneras de contar cosas relevantes por otros caminos. No se trata de huir, sino de buscar otras maneras de decir las mismas cosas.

Álvaro Enrigue
Pensando en esas reacciones excesivas que tiene uno de joven, cuando empezamos estaba en disputa una literatura ideológica o Borges. Estabas por la creación de un mundo total hiperlatinoamericano o te gustaba Borges. En ese sentido, es de gran caché ser escritor fantástico. Ahora, la verdad, hay momentos en que se convierte uno en muchas cosas. Foucault decía que hay que empezar a olvidar el siglo XIX, pero es el gran siglo de la narrativa y en mi opinión inalcanzable. Estoy del otro lado, si dijera que hago algo es que hago un realismo con ciertas libertades imaginativas y ciertos procesos de degradación personal. No quiere decir que uno se vuelva automáticamente Perez Galdós. Ese era un mundo con certezas, pero al final se discute con la realidad. Como única premisa importante, uno escribe lo que puede cuando puede. Hay un libro que se puede escribir en su momento y uno da testimonio de eso. Si es bueno o malo, esa es la opinión del lector. La indefinición genérica se extiende a una indefinición espiritual. Escritores que han elegido no elegir un género, como Pitol. Elizondo decía que escribía libros para escribir. Una generación nos abrió el camino y podemos venir a decir burradas.


[extracto de la mesa titulada “Los retos del cuento” con Álvaro Enrigue, Alberto Chimal y quien suscribe como moderador, Encuentro Internacional de Escritores, marzo de 2007, Oaxaca, México]

27/10/07

El conocimiento de la tarde, de Joë Bousquet

Aparece la primera traducción al español del libro de poesía surrealista La connaissance du soir de Joë Bousquet realizada por el Doctor en Filología francesa y alemana Ángel Sánchez.
Como bien agrega Sánchez en el prólogo "Presentar los versos de Bousquet en lengua castellana no resulta en principio labor cómoda (...) pues no es un poeta fácil de seguir aunque sí de sentir. (...) Bousquet impone lo sinuoso de su expresión, los golpes de una oración simple en cada verso, su eterna estrategia de dejar al lector la conclusión que acaso espera. Esa lógica del sujeto declarado y evidente, unas veces errátil y otras retráctil a la captación de sentido que exige el lector, en su manía de querer comprender y compartir lo que lee, para así hacer rentable la compra del libro y bien aprovechado el tiempo que tarda en consumirlo".
Joë Bousquet nace en 1897 en Narbonne (Francia) hijo de un comandante médico del ejército. En 1900 su padre Joseph Bousquet se traslada a Carcassone donde abre una consulta de medicina general y por consiguiente lugar donde Joë pasa la mayor parte de su infancia. En 1913, con dieciséis años, viaja a Inglaterra tras aprobar el bachillerato y obtener de su padre el viaje como recompensa. Es durante su estancia en Southampton donde ejerce por primera vez la escritura. En 1914 sobreviene la 1 Guerra Mundial y a raíz del estallido de la guerra su familia es trasladada a Creil, cerca de París. En la gran ciudad Joë se siente atraído por las chicas y la bohemia del pilluelo callejero mientras sus padres intentan reducir sus ansias matriculándolo en la Escuela Superior de Comercio de París, en ese tiempo ya habituado a la morfina, en parte, por encontrarla fácilmente en el maletín de su padre. Con 17 años de edad se presenta como voluntario al ejército francés eligiendo destino en el frente dentro del 156 Cuerpo de Ataque. Se trataba de un batallón disciplinario donde la mayor parte de los soldados son presos comunes que serían indultados de su pena por los méritos adquiridos en la guerra. El 27 de mayo de 1918, en el curso de un contraataque, una bala enemiga le atraviesa tres vértebras lumbares; sus hombres lo envuelven en un trozo de tienda de campaña rumbo a la enfermería. Joë ya no siente las piernas, sólo la morfina le alivia el inmenso dolor. Una vez seccionada la médula espinal queda Bousquet irremisiblemente paralítico por el resto de su vida. Acostado en su dormitorio de la rue de Verdun, en Carcassone, descubrirá en la escritura una aliada de por vida.
Su escritura se volvió desde ese día totalmente deducible de las lecturas que recibía. Alguien que no sale de su casa a rebuscar en lo anaqueles de las librerías o las bibliotecas públicas deberá nutrirse de los títulos que sus amigos más cercanos le ponían en sus manos. Como resultado de su cimentación tan poco electiva y de sus descubrimientos posteriores entre la camarilla parisina, la influencia formativa de Bousquet elude la linealidad y se vuelca hacia la hondura. A Joë le hubiera hecho falta estar en París, con la movilidad suficiente para asistir a las tertulias y los viajes que el grupo fundador del surrealismo francés iniciaba en aquellas fechas, compartiendo así las líneas maestras que dieron cuerpo al movimiento. Esa lateralidad al fenómeno surrealista juega en contra suya hasta hacerle pasar por un desconocido provinciano que nunca sintió la pulsión oportunista de subirse al tren de las celebridades, resignado a su condición de hombre inmóvil, aunque privilegiado por el hecho de verse impreso en la prestigiosa editorial Gallimard. Por la cabecera de su salón-dormitorio de Carcassone pasaron nombres ilustres como Paul Valery, André Gide, Paul Eluard, Elsa Triolet, Carlos Suares o Max Ernst. Las veladas transcurridas con este círculo de amistades y sus enamoramientos llenaron una vida ciertamente estática con dosis de optimismo y paz interior en lo que todos coinciden era su gesto habitual de acogida al "santuario".


[portada de la edición en francés de la editorial Gallimard, París]
[documento basado en el prólogo del investigador y traductor Ángel Sánchez]
[para mayor información sobre la traducción inédita al español del libro dejar comentario]

19/10/07

Arquitexturas urbanas


Arribo al final de la acera. Frente a mis pies queda el paso de cebra. Un pajarillo se posa sobre uno de los semáforos. Seco el sudor de mis manos en el interior del bolsillo del pantalón. El muñeco rojo no camina. Los coches pasan. Al frente un ciego con su perro y una niña tomada de la mano por su padre. Dos hombres de avanzada edad me desplazan por el tono de su voz unos centímetros a mi derecha. Siento en el brazo el frío metal del semáforo. Cuatro colegiales llegan a mi lado de la acera, juegan a estirar la ropa mientras sonríen entre sí. Mis latidos ralentizan. El muñeco verde camina. Para el ciego con su perro suenan los pajarillos metálicos, se queda estático, me quedo estático. Los dos hombres de avanzada edad se llevan el tono de voz entre los gestos de sus manos. Uno de los colegiales se retrasa a la hora de cruzar y eleva un grito que hace reaccionar al ciego que cruza del otro lado de la calle. Cencerrean los pajarillos metálicos. El padre alcanza a cruzar a mi lado con su hija tomada de la mano. El pajarillo, irascible, vuela hasta el otro semáforo, lo picotea excitado. Continúo estático. El humo de los coches se eleva, los ruidos de los motores también. El pajarillo vuela al primer semáforo y lo picotea rabiosamente. Aceleran los motores y desde atrás se oye un claxon. El muñeco rojo no camina. Los coches pasan. El pajarillo vuela, vuela confundido, extrañamente desplazado y confundido.

[fragmento del texto Arquitexturas urbanas publicado en la revista digital Narrativas volumen 8, México]

14/10/07

Revisión al catálogo de Traficantes de sueños

En la pasada Feria de la edición de Canarias Blás Garzón, editor de Traficantes de sueños con sede física en Madrid pero con señas en las más de ocho mil entradas diarias que registra su página web, me mostró las variantes que la editorial asociativa contempla. Después de unas semanas de acercamiento por la editorial he decidido colgar en el blog algunos datos que me resultaron llamativos de este interesante proyecto:

Traficantes de sueños cuenta con siete colecciones de carácter muy remarcable, la primera de ellas se llama Mapas y reúne una exquisita cartografía de ensayos sobre filosofía política, feminismo, flujos migratorios, copyletf y propiedad intelectual entre otros temas. Cabe destacar a autores como Félix Guattari, co-equipier de Deleuze con su Plan sobre el planeta, un libro que reúne sus principales artículos escritos entre 1979 y 1992. Un recomendado ejercicio de desnudez intelectual donde pone en evidencia el atravesamiento, la contaminación, el nomadismo y la intemperancia que le llevaba a moverse entre los dominios, las profesiones, los territorios y las situaciones. Otros autores de la misma colección son Paolo Virno, Richard Stallman o Saskia Sassen...
Colección Historia recoge tanto novelas históricas como estudios científicos con los que se pretende "reconstruir un mapa mínimo de estas alternativas imposibles" según alude la editorial. Aparece Paco Ignacio Taibo II con 68 una narrativa analítica del movimiento estudiantil de aquel año en México. Otros autores importantes componen esta colección como el novelista Nanni Balestrini o Bruno Astarian con un ensayo sobre las huelgas en Francia en 1968 y las causas por las que un movimiento tan vasto fue tan efímero.
Útiles es el nombre que se le da a la colección compuesta por materiales de encuesta e investigación, como bien define la editorial "se propone como un proyecto editorial autoproducido por los movimientos sociales" Precarias a la deriva es un libro de diarios, conversaciones, relatos y apuntes teóricos sobre la precarización de la existencia expresada en femenino.
Movimiento y Bifurcaciones dan nombre a dos de las tres restantes colecciones donde la primera abarca desde metodologías de autoorganización hasta perspectivas críticas de Europa y América sobre la lucha de los "sin papeles". Mientras en Bifurcaciones se da rienda suelta a la literatura no clasificada, "es simplemente, el terreno de quienes han decidido definir caminando cual será su lugar de llegada".
La denominada colección Literatura gris reúne ejemplos de prácticas panfletarias y faneditorial de los noventa. Entre sus obras destacan Pinturas de guerra de Miguel Sarró donde se incluye material gráfico del artista.
Todo un suculento manjar que está disponible para aquellos lectores que así lo consideren en www.traficantes.net en un ejemplo claro de que la propiedad intelectual debe ser compartida por el bien común que representa y además, un ejercicio de profesionalidad editorial al mostrar el editor el fruto de su criterio.




Poesía de Lucas Rodríguez

Les comparto unos poemas que acaban de llegar a mis manos de Lucas, poeta autogestivo y directo donde los haya. El grueso de poemas compone un libro de 66 páginas de donde extraigo unos para su deleite. Te felicito Lucas por la dirección que ofrecen tus poemas.






CINCO A DOS
el verde, el verde,
corta el cable verde...


No funciona
así se dice
yo cinco y tu dos
-de momento-
y otros lances abortados
en el último segundo
como las bombas,
como la cuenta atrás
de las películas.

No funciona
pero así seguimos
porque tal vez
lo que importa
lo que en realidad
funciona
es querer seguir adelante
tu dos y yo cinco
jugando
aunque el marcador
esté en contra.

SIGMA ADMISIBLE
Me matan si no trabajo
y si trabajo me matan.
Daniel Viglietti/Nicolás Guillén.


La tensión admisible de un material
se calcula
estirando a tracción
hasta la rotura
una pequeña porción del mismo.

Con las personas ocurre lo mismo
sólo que una vez rotas
ya no sirve de nada saber
cuánto esfuerzo o tensión
eran capaces de admitir.

CROMÁTICO
Para Nacho Es

En el fondo,
parece ser,
en lo más profundo de nosotros
los colores
no existen.

No son,
porque el color
es un efecto de la luz
que se refleja en la cosas,
la traducción de un mundo
en escala de grises.

No son nada más
que una libre interpretación
del cerebro,
un juego más
de nuestro intelecto,
una longitud de honda
hecha poema.

Nuestro interior
lo queramos o no
es oscuridad absoluta,
estamos rellenos
de ausencia de color.

Tal vez de ahí
provenga
nuestra necesidad
por rodearnos de cosas bellas
a nuestro alrededor.

Y por qué no
de nuestra curiosidad
por investigar dentro
de otros corazones
y comparar
su falta de color.

Lucas Rodríguez, Narciso en Sodoma, Editorial Eclipsados, 2006

8/10/07

¿Se respeta la voluntad de un pueblo?

Hoy han aparecido los resultados oficiales de las elecciones locales en el estado de Oaxaca. Interesantes números por cómo ha ido transcurriendo el quehacer político-social en aquella entidad del sureste mexicano en los meses pasados. Los números hablan por sí solos: Han salido a votar aproximadamente del 20 al 30 por ciento de la población porque siendo francos el 42,06 por ciento que enuncian oficialmente han tenido que maquillarlo con acarreos de credenciales de elector (dni en España) o votos inducidos con la compra de despensas alimentícias o... rellene usted el número con las diversas artimañas no registradas en el inmenso acervo de la maña recurrente en la surrealidad mexicana. Así todo, el resultado ha demostrado que la gente no confía en sus partidos políticos, menos en sus políticos y mucho menos en ir a votar como método de garantizar sus derechos individuales o colectivos. A todo esto me pregunto: ¿Se respeta la voluntad de un pueblo? Si ponemos los números sobre la mesa los datos son escalofriantes: el partido que se declara ganador obtiene el 16,26 por ciento de un 20 o 30 por ciento real de votantes lo que quiere decir que gobernará una "mayoría" que no supera el 7 por ciento de la masa total electoral. ¿Habrá algún país, excepto Birmania, donde un señor se autoproclame gobierno con tal porcentaje de rechazo? el 93 por ciento. Como apunte final a esta observación destaco a esa gran mayoría a la cual pertenecemos. Sí, somos parte de esta última parte, la que votó Ninguno porque sin temor a equivocarnos debemos admitir que somos lo que la historia ha hecho de nosotros. Los millones de personas que han dejado su esfuerzo, las palabras, el sudor y su silencio no debería servir para el olvido en este caso. Primero, debería reafirmarnos a qué partido pertenecemos: al de la razón silenciada; segundo, ¿a qué esperamos para usar la razón que carga tanto silencio?

Porcentajes oficiales de las elecciones:

PAN 7.35
PRI 16.26
PRD 2.42
Con 14.41
PUP 0.42
No registrado 0.33
Nulos 0.86
Ninguno 57.94


Fuente: IEEO (Instituto Estatal Electoral de Oaxaca)


3/10/07

Bien vale una feria

Hace unas horas he llegado a casa después de compartir unos días estupendos al calor de la organización de la Feria de la edición de Canarias. Agradezco por este medio a los que ya agradecí en público en Tenerife y además quería subir al blog algunas propuestas de amigos editores que me han resultado interesantes para todo aquel que aprecie la calidad editorial. Por fin me ha tocado conocer con tiempo y alegría a la editorial madrileña Traficantes de sueños, en Tenerife estuvo Blas, el mítico Blas y además de congeniar a las mil maravillas me ha dejado su catálogo de ediciones copy left que recomiendo arduamente echarle un vistazo y bajar algunos de sus textos en www.traficantes.net

Otro autor que me ha dejado admirado es el bueno de Lucas: músico, editor y poeta autogestivo. Un hombre del Renacimiento que apareció en la Feria para deleitarnos con su música, su poesía... y más cosas del mal vivir. Su blog es el elkoalapuesto.blogspot.com, una joya.

Dos noches antes de salir le dije a Cándido (editor de Benchomo) que si podría llevarme un librito de su stand. Bueno, algo que no me agujereara el bolsillo demasiado. El mismo día que me fui, en el stand del FCE, había una pila de siete u ocho libros de Benchomo esperándome. Espero corresponderte algún día Cándido. Qué detallazo.

Recomendar abiertamente EDITA, el Encuentro de proyectos editoriales alternativos que se celebra en Punta Umbría, Huelva. Es una pasada descubrir que más de cien proyectos diarios abarrotaban el programa de propuestas en ese evento, claro que, no busquen en Youtube, según Uberto, las referencias en esa web del Encuentro son perniciosas para la salud mental... ya será menos...

De la representación mexicana... que sepas Guillermo que tu libro sobre Oaxaca es un regalo del destino, esa ciudad me acompaña y que me regalaras esa edición con muchos de mis amigos escribiendo en ella no hace más que confirmarlo. Nora de CONACULTA que buenas pláticas transoceánicas con usted y con Alejandro Zencker de Solar/Ermitaño. Buena suerte a los tres en su regreso a tan hermosa tierra mexicana. No se van sólos. y ¿qué decir de Dante...?

Los últimos, los primeros: Antonio, Noemí, Ángeles... los chavos de Mirmidon, Baile que te baile, con sol y sin él. Gracias organizadores, les quedó de maravilla.

Mas información en: www.feriadelaedicion.com





Jënpoj 107.9 F.M./ La radio comunitaria ayuujk

Es sabido que los medios masivos de comunicación, hoy día, responden a intereses particulares. La información que a todos nos corresponde es trasquilada de múltiples maneras reduciéndonos, a los espectadores, a un pequeño rincon de la verdad. Basta haber vivido en la ciudad de Oaxaca en los últimos meses para corroborar que del dicho al hecho, sigue existiendo un gran trecho.
En el periodo de tiempo que la sociedad civil tomó los medios, la verdad volvió a aparecer. Provocó un giro de nuca a la mayor parte de la sociedad, la cual, prefirió despertar, en parte, a las sistemáticas e insulsas programaciones radiofónicas que contribuían a que el número de oyentes aumentaran cada año en relación al número de escuchantes.
Así todo, desde el año 2002 opera a contratiempos la radio comunitaria Jënpoj, ubicada en Tlahuitoltepec, región Mixe. La idea surgió de “jóvenes estudiantes, profesionistas y comuneros Mixes, radicados en diversos centros educativos y de trabajo, pero siempre con base en el sentido comunitario” indica una de las responsables del proyecto, Zenaida Pérez. La estación de radio proponía “revitalizar nuestra vida cotidiana a través de la Radio, con la comunicación en donde todos y todas participáramos con nuestras diversidades, marcadas por las distancias; para sí acercarnos más a nuestros hermanos de la región, y re-encontrarnos en estos espacios donde plasmáramos nuestros sentimientos, pensamientos y nuestras inconformidades”. Y para fortalecer la comunicación decidieron transmitir en su lengua Mixe. Con el tiempo, el uso cotidiano de la lengua vernácula descubre entre los habitantes el avanzado empobrecimiento al que estaba siendo objeto uno de los mayores símbolos de cualquier cultura: la lengua. Al convertir una lengua de cotidiana a común, el habitante, por sí mismo, requiere de una inmersión más profunda en el conocimiento de su lengua, es decir, los tlahuitecos y comunidades aledañas necesitaron uniformar criterios de comunicación, esa actividad de comunión entre los pueblos y sus habitantes, en mi opinión, vienen a representar uno de los mayores beneficios alcanzados por Jënpoj. Es tan simple como entender que la radio nunca será el fin de quien así lo persigue –histórica manía de encerrar la diversidad en conceptos autoritarios- sino todo lo contrario, el ejercicio de la radio funje principalmente como medio, seguro trampolín de voces, ideas y servicios que nunca debieron reprimirse, y mucho menos por un medio.
El camino para conseguir el libre ejercicio de la expresión fue interrumpido en las faldas del Cempoaltepetl del Pueblo Ayuujk, por un decomiso oficial realizado a Jënpoj en el año 2003, al año siguiente de su apertura. A partir del decomiso, el grupo de tlahuitecos entendió que el compromiso debía dirigirse hacia el rescate de la actividad radiofónica en su pueblo. Buscaron apoyos y cartas de recomendaciones, formaron redes con otras organizaciones de radio, se integraron a la AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias) con la justa intención de obtener el permiso de transmisión. Y todo, como agrega Zenaida Pérez, se debió a “las voluntades que se unieron a este sueño”.
El 6 de diciembre de 2004 se concede el permiso. El proyecto se instaura como “una recapitulación de la historia de nuestras comunidades en donde se ha resguardado celosamente la palabra ayuujk, la lengua de la montaña sagrada, simbolizada con nuestra madre montaña: II'pyxyukpët, la montaña de las veinte divinidades. De donde nacen las nubes y los vientos que dan vida y rostro a los ayuujk jää'jy, la gente mixe. Ideamos al proyecto Jënpoj a partir de nuestra palabra ayuujk, con la esperanza de que por los medios hemos de reivindicar el uso público y prestigio de los idiomas indígenas. En este caso, lo ayuujk revalorado y usado por nosotros mismos en comunidades del Pueblo Mixe” añade Zenaida.
Jënpoj transmite ocho horas diarias. Comienza a las doce y termina a las ocho de la tarde. Cada mañana se escucha en un radio superior a la superficie del pueblo “nuestra música que nos da la alegría…” En el transcurso de la programación, prosigue Zenaida, “nos encaminamos a la vida colectiva, la cual queremos seguir alimentando con cada programa radiofónico. Con nuestra radio procuramos reunir y enaltecer voces que ayuden al cuidado de los manantiales, montañas, flora y fauna”.
El alcance de transmisión ha conectado a diversos pueblos de la región los cuales hacen uso de la estación como medio de acercamiento. Los servicios que presta Jënpoj pasan desde anunciar una asistencia a parto hasta el aviso de los trabajos a realizar entre las comunidades vecinas. Pero no queda ahí el enorme valor de esta radio comunitaria. Cuentan con un número potencial de locutores infantiles. La labor comunitaria de transmisión del conocimiento se ejerce a diario cuando los niños y niñas de Tlahui acceden a retransmitir su propia barra de programación. Propia porque ellos mismos realizan los guiones radiofónicos que van a desarrollar en cabina más adelante.
Son claras y muy obvias las propuestas de la radio comunitaria Jënpoj para el enriquecimiento de la región. “Nos proponemos recrear la lengua, nombrando las nuevas cosas a nuestra realidad, en nuestra palabra. Como la tecnología de la información que fluye justamente gracias al movimiento del viento”.
Con proyectos así, es probable recuperar tanto el contenido como el valor de las palabras que tan desgastados están. Ganamos todos cuando la verdad recupera su espacio y se comparte por cualquier medio. Desde el año 2002 crece un idea ejemplar con nombre y apellidos: Ayuujk Jënpoj. En los tlahuitecos queda mostrarnos un camino a seguir, mientras en nosotros quedan ojos de admiración hacia ellos y la certeza de que en la naturaleza todo crece de abajo hacia arriba.



2/10/07

Entrevista a Guillermo Fadanelli



Jueves 27 de julio de 2006. Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO)

-Yo, en primer lugar, diría que odio a mis lectores. Porque el que me lee, intenta comprenderme. Y el que me comprende, me mata. Entonces cada vez que alguien me lee, yo le pido a Dios que se muera. Y al mismo tiempo, creo que el lector nunca sabrá nada de mí. Mi personal tarea como escritor es esconderme del lector, de traicionarlo, de no ser lo que él cree que soy.

Guillermo Fadanelli cierra la puerta del baño del IAGO. En su camino hacia el centro del patio encuentra la mano de Leonardo Da Jandra, quien le señala dos sillas y una mesa: su siguiente destino. Permanezco sentado en una de las dos sillas y aprovecho el constante goteo humano que paulatinamente acude al inicio de la presentación del libro de ensayos En busca de un lugar habitable, de Editorial Almadía para abandonar el rostro de Guillermo y concentrarme sólo en sus palabras:

–Yo nunca aconsejo nada.

–¿Qué le aconsejarías al lector que apenas acaba de comenzar a leerte? –insisto.

–Hay una frase del escritor colombiano Vargas Vila que dice: “Mi madre me ha parido, y me ha entregado a mi madrastra, la vida”. Creo que nunca hay que dar consejos porque cada vida es una soledad y siempre estamos solos. El consejo es un paliativo y un faro pero también es una voz muy extraña, nunca hay que dar consejos.

Minutos antes de las ocho de la noche, Editorial Almadía convocó, mediante una serie de ensayos sobre aspectos del humanismo, a la figura del escritor Guillermo Fadanelli (México DF, 1959). De un lado, la mesa de la palabra parecía contener el importante flujo humano que a cuentagotas iba llegando al patio central del IAGO. Del otro sector, estupendos canapés sobrados de calidad aunque insuficientes en cantidad aguardaban al turno de los hechos.

Regreso a los ojos de Guillermo para pretender aclarar una duda. Tomo aire. Él toma el cuello de una botella de cerveza. Compruebo que la cinta de la grabadora continúe girando. Él busca las últimas gotas de la botella con un giro de nuca, relame la espuma y escucha:

–Leyendo tus semblanzas, he notado que el viaje ha sido una constante durante algunos años de tu vida, donde además, te has buscado la vida de cualquier manera. Pessoa alude, en algunos de sus textos, que viajar es nacer y morir a cada paso ¿Qué otras cosas te motivan en la actualidad, para desplazarte, además de presentar tus libros?

–Ahora que citas a Alberto Caeiro, uno de los seudónimos de Pessoa, la personalidad que más me gusta de Pessoa. Te quiero decir que en lo personal, para mí, pensar es sinónimo de vagar, de pasear. Eso quiere decir… yo creo que el pensamiento es sinónimo de movimiento. Y el que se mueve y abandona el origen: arriesga. Y el riesgo es el sentido fundamental del humanismo. He viajado, he caminado, he sido hijo de un obrero, de un hombre pobre pero he podido viajar porque no creo… y en eso cito a Robert Walser: “No creo que haya un mejor sinónimo de pensar que vagar y pasear”. El pensamiento es errancia y es paseo y es callejeo. Cuando tengo dinero compro boletos de avión y voy. Cuando no tengo dinero leo libros. Lo cual quiere decir soy un errabundo.

–Estás en constante viaje…

–Exactamente.

–Paul Auster menciona en una entrevista, ésta misma semana, que el escritor es un ser dudoso…

–Odio a Paul Auster, odio a Auster porque le dieron el Premio Príncipe de Asturias sobre el mejor escritor que vive hoy que es Philip Roth. Se lo dieron porque vende más, porque es más famoso y es leído entre los jóvenes.

–Retomando la pregunta, Auster dijo que el escritor es un ser dudoso, dijo que no sólo del mundo sino de sí mismo ¿Consideras que la duda es una característica intrínseca del escritor o del ejercicio de escribir?

–No, la duda no es una característica de la escritura, es una característica, desde mi punto de vista, elemental y necesaria del pensamiento. Dudar es el principio del conocimiento. El pensamiento socrático, que es el único pensamiento que conocemos hoy en día, tiene como principio la duda. La duda de la verdad. El escritor no tiene que dudar, puede dudar o no, eso no importa, el escritor lo que tiene que hacer, me parece, es construir una realidad que nadie conozca.

Se acerca una joven con un libro de Fadanelli en la mano. Él prefiere mirarle a los ojos. No les interrumpo, simplemente ahorco el giro constante de las ruedecillas de la grabadora. Se despiden. Continuamos:

–¿Qué tipo de crítica se ha acercado más al argumento del ensayo que vas a presentar hoy?

–No me acuerdo que libro voy a presentar hoy.

Risas.

En busca de un lugar habitable.

–Ah, mmhh… La verdad es que no recuerdo mucho lo que escribí ahí. Cada vez que escribo un libro, lo olvido.

–Y las críticas, incluso…

–Sí, porque no son a mí.

–A la obra…

–Sí, a la obra. Es decir, cuando escribo algo, en ese momento lo podría defender pero ya… un año después... Y no soy un religioso.

Más risas.

–Fernando Trueba, conocido director de cine español, ¿lo conoces?

El sueño del mono loco es una película suya sobre una novela de Christopher Frank

–A Trueba le dijeron en una entrevista: “Oiga, usted es cineasta, es director, tiene premios y numerosos reconocimientos a su trabajo a lo largo de los últimos años, ¿qué más puede pedirle a la vida?” Y el dijo: “Mire, le hubiera pedido a la vida vivir como viven muchos millones de personas de manera totalmente desapercibida, que nadie sabe de ellos y que sé que son felices”.

–Claro. Ahora es muy fácil decirlo desde la altura. El escritor brasileño Rubem Fonseca decía: “A mi no me gusta la literatura, a mi lo que me gusta es follar, es beber, es ponerme hasta la madre y escribo porque es lo único que sé hacer y porque es una pulsión inevitable”. Eso me gusta.

– ¿Podrías asimilar ésta cita como algo tuyo?

–Yo creo que sí. A mi no me gusta escribir. Cada vez que estoy frente a la computadora, me siento un idiota. Preferiría estar metiéndome cocaína…

– ¿Cómo vences la idiotez?

–No se puede vencer. Es el destino universal. Prefiero estar drogándome o cogiendo… pero en los ratos libres escribo. Sufro mucho.

Risas.

–O sea, que nunca llegas al orgasmo…

–No, a eso no.

Cuando supe que tenía esta oportunidad de entrevistar a Guillermo, indagué entre otras entrevistas realizadas al mismo autor. El sábado 29 de diciembre de 2003 aparece en el suplemento Babelia del diario El País las siguientes dos preguntas que Guillermo va a volver a contestar. Comprueben por sí mismos cómo ha podido variar o mantenerse la opinión del mismo escritor a tres años de la primera publicación de éstas preguntas:

Babelia, 2003: ¿Qué acontecimientos políticos, sociales o culturales han marcado a tu generación de autores?

Fadanelli: No estoy seguro. En mi caso fue la literatura norteamericana.

H. H. 2006: ¿Qué acontecimientos políticos, sociales o culturales han marcado a tu generación de autores?

Fadanelli: Mira, yo no puedo hablar en nombre de mi generación porque… odio a todos mis contemporáneos. El odio me parece también un medio de conocimiento. Creo que a un hombre lo marcan más sus experiencias personales que las experiencias generacionales. Esa es una opinión muy personal porque sé que lo contrario también es comprensible. A mí, verle los calzones a la vecina, haber estado en la cárcel cuatro veces, que mi mujer me engañe, que mis amigos me traicionen… eso, eso marca a un hombre. A mí que, que un pinche político de quinta categoría, llámese Felipe Calderón, López Obrador… a mí no me marca. Para mí, Ulises, Felipe, Vicente… todos, para mí son como criados. Son criados de la cosa pública. A ellos se les encargó el bien público, son empleados de nosotros pero nadie los ve como empleados, pero yo sí. Para mí son mis criados, ahora, ni modos, he encontrado criados estúpidos.

Y la segunda pregunta.

Babelia, 2003: ¿Cuál es el principal aporte de su generación a la literatura?

Fadanelli: Ninguna. Los de mi generación somos consecuencia de escritores que nos superan considerablemente.

H.H. 2006: Entonces cuál crees que sea el principal aporte de tu generación de autores a la literatura.

Fadanelli: Vuelvo a lo mismo. Uno aporta sin querer. Tú te metes en tu obra, te suicidas con tu obra y construyes desde ti mismo pero eso no quiere decir que tu generación o tú tiempo te valore. La fama es un malentendido. Cuando pienso en tantos escritores que no fueron famosos, que tenían tanto que decir… me doy cuenta que siempre construyes desde la soledad.

Me viene a la cabeza una cita de Virginia Wolf donde afirmaba que probablemente todos los textos anónimos que aparecen a lo largo de la historia hayan sido escritos por mujeres. Le traslado la duda:

– ¿Quién crees que haya escrito esos textos que aparecen a lo largo de la historia que figuran como escritos anónimos?

–Bueno, te pongo un ejemplo muy claro en la literatura norteamericana: John Kennedy Toole escribió una novela, desde mi punto de vista, revolucionaria, que es La conjura de los necios. Que tiene como origen la frase de Jonathan Swift, que decía: “Cada vez que nace un genio, los necios se conjuran contra él”. Este hombre, J. K. Toole, se suicida. Se suicida porque cree que ha escrito una gran novela y no se la quieren publicar. Una vez muerto, su madre lleva el manuscrito a todas las editoriales hasta que Walter Percy, otro escritor, lo publica. Y luego gana el premio Pulitzer, y ahora es una de las novelas más importantes de la literatura norteamericana. Él se suicidó pensando que había fracasado. Ésta es una lección que creo, tenemos que aprender todos los hombres. Es muy diferente escribir una novela a que ésta tenga éxito. El éxito siempre es un malentendido.

–¿Es como una tendencia?

–Es una idiotez

Decenas de miradas no inquietan el rostro de Guillermo, su experimentada carrera asegura registrar entre sus publicaciones a La otra cara de Rock Hudson, Anagrama (Premio Nacional de Literatura en 1998) y ¿Te veré en el desayuno?, Plaza & Janés.

Su concentración es tal que comienzo a preguntarme qué tipo de acuerdo habría firmado con el alcohol ingerido. La noche se acomoda entre los asientos al tiempo que los espacios se convierten en pequeños huecos. En el ambiente se respira el inicio. La premura por comenzar el evento acelera el final de la entrevista:

–¿Consideras que se ha roto la dicotomía entre la literatura generada en el centro del país con la realizada en la periferia?

–Sí. (Silencio) Ahí estamos ante un fenómeno de dos cabezas: por un lado, la calidad, que es indiscutible porque se escribe en español y no puedes engañar a nadie si eres mal escritor. Si eres mal escritor todos lo vamos a saber. Pero el mercado, el centralismo que por desgracia olvida lo local, lo periférico; eso no tiene que ver con la literatura, eso tiene que ver con la política y el mercado en la literatura. Hay un verso de Leopoldo Lugones que me gusta mucho, que dice: “Yo quiero hacer el sol de mi propio destierro” Yo quisiera pensar, y te voy a parecer un romántico, que la literatura es una manera de acentuar tu soledad. Si escribes desde Zaachila o desde Ojinaga; lo que estás haciendo es escribiendo un mensaje al vacío, a lo divino, a la soledad. Qué te importa si lo reconocen en el DF o en Nueva York.

Antes de abandonar la silla y dejarlo frente al numeroso público oaxaqueño que se congregó para escucharlo, tomo el testigo de los acontecimientos sociales que vivimos en Oaxaca para conocer su opinión al respecto:

–La última pregunta, Guillermo ¿Qué te transmite la situación sociopolítica que atraviesa Oaxaca en estos momentos?

–Mira, no me transmite nada y me tiene sin cuidado. Pero yo creo que el poderoso, el gobernador, cualquier tipo de persona que represente un poder público se debe a la mayoría. Creo que en México, el político, por antonomasia, tiene que ser socialista. (Interrumpen algunos lectores en busca de autógrafos) Creo que un gobernante tiene que ser voz de su sociedad y no tiene que enfrentarse a su sociedad, tiene que ser consecuencia de ella. Una sociedad tan desigual y tan pobre como la oaxaqueña y la mexicana implica que el gobernador no sea ni un dictador ni un cacique. Ahora, los movimientos que se generen al respecto, yo no sé pero el gobernador tiene que ser un franciscano, un hombre que esté por la mayoría, porque es la democracia. Tenemos que ser socialistas siempre porque los empresarios ya se representan a sí mismos, y requerimos una representación de los pobres. La representación de los pobres tiene que ser vía electoral: el gobernador, presidentes municipales, diputados y senadores. Ellos tienen que ver por la mayoría. Si descuidan a la mayoría están, desde mi punto de vista, traicionando sus principios.

Quedan todos los asistentes frente a los escritores Guillermo Fadanelli y Leonardo Da Jandra. En breves instantes comienza la presentación del libro de ensayos En busca de un lugar habitable de la editorial Almadía. Qué más les puedo contar que ya no hayan percibido.

[publicado en el diario Notícias, 30 de julio de 2006, Oaxaca, México]