2/10/07

Entrevista a Guillermo Fadanelli



Jueves 27 de julio de 2006. Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO)

-Yo, en primer lugar, diría que odio a mis lectores. Porque el que me lee, intenta comprenderme. Y el que me comprende, me mata. Entonces cada vez que alguien me lee, yo le pido a Dios que se muera. Y al mismo tiempo, creo que el lector nunca sabrá nada de mí. Mi personal tarea como escritor es esconderme del lector, de traicionarlo, de no ser lo que él cree que soy.

Guillermo Fadanelli cierra la puerta del baño del IAGO. En su camino hacia el centro del patio encuentra la mano de Leonardo Da Jandra, quien le señala dos sillas y una mesa: su siguiente destino. Permanezco sentado en una de las dos sillas y aprovecho el constante goteo humano que paulatinamente acude al inicio de la presentación del libro de ensayos En busca de un lugar habitable, de Editorial Almadía para abandonar el rostro de Guillermo y concentrarme sólo en sus palabras:

–Yo nunca aconsejo nada.

–¿Qué le aconsejarías al lector que apenas acaba de comenzar a leerte? –insisto.

–Hay una frase del escritor colombiano Vargas Vila que dice: “Mi madre me ha parido, y me ha entregado a mi madrastra, la vida”. Creo que nunca hay que dar consejos porque cada vida es una soledad y siempre estamos solos. El consejo es un paliativo y un faro pero también es una voz muy extraña, nunca hay que dar consejos.

Minutos antes de las ocho de la noche, Editorial Almadía convocó, mediante una serie de ensayos sobre aspectos del humanismo, a la figura del escritor Guillermo Fadanelli (México DF, 1959). De un lado, la mesa de la palabra parecía contener el importante flujo humano que a cuentagotas iba llegando al patio central del IAGO. Del otro sector, estupendos canapés sobrados de calidad aunque insuficientes en cantidad aguardaban al turno de los hechos.

Regreso a los ojos de Guillermo para pretender aclarar una duda. Tomo aire. Él toma el cuello de una botella de cerveza. Compruebo que la cinta de la grabadora continúe girando. Él busca las últimas gotas de la botella con un giro de nuca, relame la espuma y escucha:

–Leyendo tus semblanzas, he notado que el viaje ha sido una constante durante algunos años de tu vida, donde además, te has buscado la vida de cualquier manera. Pessoa alude, en algunos de sus textos, que viajar es nacer y morir a cada paso ¿Qué otras cosas te motivan en la actualidad, para desplazarte, además de presentar tus libros?

–Ahora que citas a Alberto Caeiro, uno de los seudónimos de Pessoa, la personalidad que más me gusta de Pessoa. Te quiero decir que en lo personal, para mí, pensar es sinónimo de vagar, de pasear. Eso quiere decir… yo creo que el pensamiento es sinónimo de movimiento. Y el que se mueve y abandona el origen: arriesga. Y el riesgo es el sentido fundamental del humanismo. He viajado, he caminado, he sido hijo de un obrero, de un hombre pobre pero he podido viajar porque no creo… y en eso cito a Robert Walser: “No creo que haya un mejor sinónimo de pensar que vagar y pasear”. El pensamiento es errancia y es paseo y es callejeo. Cuando tengo dinero compro boletos de avión y voy. Cuando no tengo dinero leo libros. Lo cual quiere decir soy un errabundo.

–Estás en constante viaje…

–Exactamente.

–Paul Auster menciona en una entrevista, ésta misma semana, que el escritor es un ser dudoso…

–Odio a Paul Auster, odio a Auster porque le dieron el Premio Príncipe de Asturias sobre el mejor escritor que vive hoy que es Philip Roth. Se lo dieron porque vende más, porque es más famoso y es leído entre los jóvenes.

–Retomando la pregunta, Auster dijo que el escritor es un ser dudoso, dijo que no sólo del mundo sino de sí mismo ¿Consideras que la duda es una característica intrínseca del escritor o del ejercicio de escribir?

–No, la duda no es una característica de la escritura, es una característica, desde mi punto de vista, elemental y necesaria del pensamiento. Dudar es el principio del conocimiento. El pensamiento socrático, que es el único pensamiento que conocemos hoy en día, tiene como principio la duda. La duda de la verdad. El escritor no tiene que dudar, puede dudar o no, eso no importa, el escritor lo que tiene que hacer, me parece, es construir una realidad que nadie conozca.

Se acerca una joven con un libro de Fadanelli en la mano. Él prefiere mirarle a los ojos. No les interrumpo, simplemente ahorco el giro constante de las ruedecillas de la grabadora. Se despiden. Continuamos:

–¿Qué tipo de crítica se ha acercado más al argumento del ensayo que vas a presentar hoy?

–No me acuerdo que libro voy a presentar hoy.

Risas.

En busca de un lugar habitable.

–Ah, mmhh… La verdad es que no recuerdo mucho lo que escribí ahí. Cada vez que escribo un libro, lo olvido.

–Y las críticas, incluso…

–Sí, porque no son a mí.

–A la obra…

–Sí, a la obra. Es decir, cuando escribo algo, en ese momento lo podría defender pero ya… un año después... Y no soy un religioso.

Más risas.

–Fernando Trueba, conocido director de cine español, ¿lo conoces?

El sueño del mono loco es una película suya sobre una novela de Christopher Frank

–A Trueba le dijeron en una entrevista: “Oiga, usted es cineasta, es director, tiene premios y numerosos reconocimientos a su trabajo a lo largo de los últimos años, ¿qué más puede pedirle a la vida?” Y el dijo: “Mire, le hubiera pedido a la vida vivir como viven muchos millones de personas de manera totalmente desapercibida, que nadie sabe de ellos y que sé que son felices”.

–Claro. Ahora es muy fácil decirlo desde la altura. El escritor brasileño Rubem Fonseca decía: “A mi no me gusta la literatura, a mi lo que me gusta es follar, es beber, es ponerme hasta la madre y escribo porque es lo único que sé hacer y porque es una pulsión inevitable”. Eso me gusta.

– ¿Podrías asimilar ésta cita como algo tuyo?

–Yo creo que sí. A mi no me gusta escribir. Cada vez que estoy frente a la computadora, me siento un idiota. Preferiría estar metiéndome cocaína…

– ¿Cómo vences la idiotez?

–No se puede vencer. Es el destino universal. Prefiero estar drogándome o cogiendo… pero en los ratos libres escribo. Sufro mucho.

Risas.

–O sea, que nunca llegas al orgasmo…

–No, a eso no.

Cuando supe que tenía esta oportunidad de entrevistar a Guillermo, indagué entre otras entrevistas realizadas al mismo autor. El sábado 29 de diciembre de 2003 aparece en el suplemento Babelia del diario El País las siguientes dos preguntas que Guillermo va a volver a contestar. Comprueben por sí mismos cómo ha podido variar o mantenerse la opinión del mismo escritor a tres años de la primera publicación de éstas preguntas:

Babelia, 2003: ¿Qué acontecimientos políticos, sociales o culturales han marcado a tu generación de autores?

Fadanelli: No estoy seguro. En mi caso fue la literatura norteamericana.

H. H. 2006: ¿Qué acontecimientos políticos, sociales o culturales han marcado a tu generación de autores?

Fadanelli: Mira, yo no puedo hablar en nombre de mi generación porque… odio a todos mis contemporáneos. El odio me parece también un medio de conocimiento. Creo que a un hombre lo marcan más sus experiencias personales que las experiencias generacionales. Esa es una opinión muy personal porque sé que lo contrario también es comprensible. A mí, verle los calzones a la vecina, haber estado en la cárcel cuatro veces, que mi mujer me engañe, que mis amigos me traicionen… eso, eso marca a un hombre. A mí que, que un pinche político de quinta categoría, llámese Felipe Calderón, López Obrador… a mí no me marca. Para mí, Ulises, Felipe, Vicente… todos, para mí son como criados. Son criados de la cosa pública. A ellos se les encargó el bien público, son empleados de nosotros pero nadie los ve como empleados, pero yo sí. Para mí son mis criados, ahora, ni modos, he encontrado criados estúpidos.

Y la segunda pregunta.

Babelia, 2003: ¿Cuál es el principal aporte de su generación a la literatura?

Fadanelli: Ninguna. Los de mi generación somos consecuencia de escritores que nos superan considerablemente.

H.H. 2006: Entonces cuál crees que sea el principal aporte de tu generación de autores a la literatura.

Fadanelli: Vuelvo a lo mismo. Uno aporta sin querer. Tú te metes en tu obra, te suicidas con tu obra y construyes desde ti mismo pero eso no quiere decir que tu generación o tú tiempo te valore. La fama es un malentendido. Cuando pienso en tantos escritores que no fueron famosos, que tenían tanto que decir… me doy cuenta que siempre construyes desde la soledad.

Me viene a la cabeza una cita de Virginia Wolf donde afirmaba que probablemente todos los textos anónimos que aparecen a lo largo de la historia hayan sido escritos por mujeres. Le traslado la duda:

– ¿Quién crees que haya escrito esos textos que aparecen a lo largo de la historia que figuran como escritos anónimos?

–Bueno, te pongo un ejemplo muy claro en la literatura norteamericana: John Kennedy Toole escribió una novela, desde mi punto de vista, revolucionaria, que es La conjura de los necios. Que tiene como origen la frase de Jonathan Swift, que decía: “Cada vez que nace un genio, los necios se conjuran contra él”. Este hombre, J. K. Toole, se suicida. Se suicida porque cree que ha escrito una gran novela y no se la quieren publicar. Una vez muerto, su madre lleva el manuscrito a todas las editoriales hasta que Walter Percy, otro escritor, lo publica. Y luego gana el premio Pulitzer, y ahora es una de las novelas más importantes de la literatura norteamericana. Él se suicidó pensando que había fracasado. Ésta es una lección que creo, tenemos que aprender todos los hombres. Es muy diferente escribir una novela a que ésta tenga éxito. El éxito siempre es un malentendido.

–¿Es como una tendencia?

–Es una idiotez

Decenas de miradas no inquietan el rostro de Guillermo, su experimentada carrera asegura registrar entre sus publicaciones a La otra cara de Rock Hudson, Anagrama (Premio Nacional de Literatura en 1998) y ¿Te veré en el desayuno?, Plaza & Janés.

Su concentración es tal que comienzo a preguntarme qué tipo de acuerdo habría firmado con el alcohol ingerido. La noche se acomoda entre los asientos al tiempo que los espacios se convierten en pequeños huecos. En el ambiente se respira el inicio. La premura por comenzar el evento acelera el final de la entrevista:

–¿Consideras que se ha roto la dicotomía entre la literatura generada en el centro del país con la realizada en la periferia?

–Sí. (Silencio) Ahí estamos ante un fenómeno de dos cabezas: por un lado, la calidad, que es indiscutible porque se escribe en español y no puedes engañar a nadie si eres mal escritor. Si eres mal escritor todos lo vamos a saber. Pero el mercado, el centralismo que por desgracia olvida lo local, lo periférico; eso no tiene que ver con la literatura, eso tiene que ver con la política y el mercado en la literatura. Hay un verso de Leopoldo Lugones que me gusta mucho, que dice: “Yo quiero hacer el sol de mi propio destierro” Yo quisiera pensar, y te voy a parecer un romántico, que la literatura es una manera de acentuar tu soledad. Si escribes desde Zaachila o desde Ojinaga; lo que estás haciendo es escribiendo un mensaje al vacío, a lo divino, a la soledad. Qué te importa si lo reconocen en el DF o en Nueva York.

Antes de abandonar la silla y dejarlo frente al numeroso público oaxaqueño que se congregó para escucharlo, tomo el testigo de los acontecimientos sociales que vivimos en Oaxaca para conocer su opinión al respecto:

–La última pregunta, Guillermo ¿Qué te transmite la situación sociopolítica que atraviesa Oaxaca en estos momentos?

–Mira, no me transmite nada y me tiene sin cuidado. Pero yo creo que el poderoso, el gobernador, cualquier tipo de persona que represente un poder público se debe a la mayoría. Creo que en México, el político, por antonomasia, tiene que ser socialista. (Interrumpen algunos lectores en busca de autógrafos) Creo que un gobernante tiene que ser voz de su sociedad y no tiene que enfrentarse a su sociedad, tiene que ser consecuencia de ella. Una sociedad tan desigual y tan pobre como la oaxaqueña y la mexicana implica que el gobernador no sea ni un dictador ni un cacique. Ahora, los movimientos que se generen al respecto, yo no sé pero el gobernador tiene que ser un franciscano, un hombre que esté por la mayoría, porque es la democracia. Tenemos que ser socialistas siempre porque los empresarios ya se representan a sí mismos, y requerimos una representación de los pobres. La representación de los pobres tiene que ser vía electoral: el gobernador, presidentes municipales, diputados y senadores. Ellos tienen que ver por la mayoría. Si descuidan a la mayoría están, desde mi punto de vista, traicionando sus principios.

Quedan todos los asistentes frente a los escritores Guillermo Fadanelli y Leonardo Da Jandra. En breves instantes comienza la presentación del libro de ensayos En busca de un lugar habitable de la editorial Almadía. Qué más les puedo contar que ya no hayan percibido.

[publicado en el diario Notícias, 30 de julio de 2006, Oaxaca, México]

3 comentarios:

Anónimo dijo...

LEYENDO LA ENTREVISTA AL ESCRITOR GUILLERMO FADANELLI , ENCUENTRO QUE EXISTE UNA CLASE POLTICA DOMINANTE QUE EL ESCRITOR CRITICA DURAMENTE Y A LA VEZ UN SENTIDO DE POÈTICA EN LA FORMA COMO VE LA VIDA , DESDE LA MIRADA DE LA NARRATIVA .UMA VOZ LITERARIA POTENTE QUE DESPIERTA LA CURIOSIDAD DE ENTRAR EN EL MUNDO LITERARIO DE FADANELLI .UN PERSONAJE QUE ES UNA MEZCLA EXTRAÑA ENTRE DUREZA Y SENTIDO FILÒSOFICO . UN VIAJERO ETERNO ENTRE LAS COORDENADAS DEL MUNDO Y LOS LIBROS .

UN GRAN SALUDO DESDE CHILE

MARIETTA MORALES RODRÌGUEZ

elexploradordeloreal@yahoo.com.mx dijo...

Bueno... es una entrevista muy interesante, aunque la lei un poco tarde; lo digo desde el 2009 no importa guillermo fadanelli es un caminante de exquicita elocuencia sus libros son mas bien lo que dice atraves es un original agasajo y un descanso espiritual ¡en medio de tanta estupides caraaayyy que suerte encontrar a un escritor de esa lucides..!

elexploradordeloreal@yahoo.com.mx dijo...

Bueno... es una entrevista muy interesante, aunque la lei un poco tarde; lo digo desde el 2009 no importa guillermo fadanelli es un caminante de exquicita elocuencia sus libros son mas bien lo que dice atraves es un original agasajo y un descanso espiritual ¡en medio de tanta estupides caraaayyy que suerte encontrar a un escritor de esa lucides..!